jueves, 21 de enero de 2010

Cuarta Etapa: Iquique - Arequipa

Habiendo descansado todo un día, las energías estaban renovadas, así que bien temprano nos alistamos para salir rumbo a Arica, la ciudad frontera con Tacna (Perú). Son unos 350 kilómetros de bajadas, subidas y desiertos arenosos.

En Arica levantamos a dos amigos de Augusto, otros mochileros. Federico y Rocío. Cargamos equipajes, recargo agua al auto y salimos hacia Tacna donde un enorme operativo de Aduanas nos tomo 2 horas para pasar. Son 6 inspecciones entre sanidad, equipaje, documentos del auto. En fin, mucho control porque Tacna ostenta ser una ciudad libre de mosca en fruta, algo que es vital para la exportación a Europa de sus productos. Luego de las aduanas y haber arrebatado un bidón de agua porque moría de sed. Cruzamos el desierto y llegamos a Tacna. Allí Perú nos recibió con algo que me habían adelantado… conductores suicidas. Nos costo encontrar una estación que me vendiera “Petrolero” (Diesel), mas que nada porque pocas aceptan tarjetas. Tacna es una ciudad que posee un centro muy pintoresco, pero el caos del transito arrebato todo deseo de quedarme un segundo allí.

Con el GPS que estaba totalmente perdido, llegamos a una estación de servicio que acepto mi Visa, pero la trama es espesa… ahí me la rechazaron, aparentemente por inhabilitada… ahora sin débito y sin crédito las cosas se complicaron. Me aceptaron dólares, pero me estafaron a lo grande, porque por 6 galones me cobraron 30 verdes. Me robaron se puede decir. Seguimos viaje hasta Arequipa, redondeando un día de viaje con 900 kilómetros. Arequipa desde las montañas se ve inmensa, interminable. Asusta su tamaño que engulle cerros como si se tratara de una invasión de la civilización por sobre esas descarpadas tierras peruanas.

Llegamos en el momento más inoportuno, es el tercer día de paro de trasportes, en la radio (que es insoportable porque a cada minuto, si, minuto, una voz en off te avisa que hora es), bueno, en la radio temian por aumento de precios en combustibles, transporte, alimentos. El paro es indeterminado y las posturas inflexibles. El asunto da para largo. Llegamos tipo 9 a Arequipa luego de pasar un grueso numero de camiones en la vera de la ruta. Llegué muy cansado, los peruanos no conocen las luces bajas y encandilan sin mayor miramiento, los sobrepasos son sin distinción de lugar (y estamos hablanbdo de bajar una montaña!), realmente suicidas. Me dio mucha preocupación viajar de noche porque no cabe mayor calificativo que Idiotas al volante.

Tipo 11 la ciudad se duerme, alcancé a comer una hamburguesa de pollo por 2 soles y un agua por 1 sol (3,5 seria en argentinos). Efectivamente Perú es un regalo. Arequipa se presenta preciosa de día, pero de noche pareciera muy hostil, lo que me obligó a buscar un garaje por 8 soles para el Perla. Yo duermo en un hostal a 6 cuadras, por 8 soles también. ME desperté pero con el horario del reloj argentino, así que a las 5 de la mañana no había más que ir a bañanarme con agua helada. Miré canal 13 y me acosté un toque más hasta que sean las 8 donde empiezan a abrir unos comercios. Cambié unos pesos chilenos, 50 dólares y espero no volver a ser estafado.

Arequipa es una ciudad remolona, se despierta tarde y se duerme temprano, pero su periodo de actividad es frenético. Creería que es por causa de los Tico (unos taxis pequeños), ellos son la ley del más fuerte y logran empujar, incluso, al lánguido paso de los mochileros afincados en la ciudad. Son un mar de autitos coreanos amarillos. Un insoportable mar que me hizo odiar la ciudad cuando recién llegaba. Perú no está hecha para el que disfrutó del impecable conductor chileno.

En minutos más pago el hostel, retiro el auto y me despido de esta coqueta ciudad que aún respira la época colonial. La arquitectura es propia del 1800 y está plagado de monumentales iglesias. También está cooptada de policías de tránsito que (si me lo permiten), les digo que perdieron la batalla. Hoy desayuné café con leche por 4 soles y creo que son como 8 horas de viaje hasta Cusco. Se ve que cuando el GPS me dijo que de Iquique estaba a sólo 750km, me estaba tomando el pelo.

Ah!, ayer a la noche el Perlita no quería arrancar, no se que le pasó. Espero que hoy no esté mañoso. “Golpeá el motor de arranque” me dijo Federico que el padre tiene un Fiat y denota la misma falla. La verdad es que no se que golpeamos, pero el auto arrancó.

Nos vemos, me voy a buscarlo. Y me cuestra creer que llegué a Perú.
















Cuerta Etapa: Suspendida. Iquique me playeo.

La situación era desesperante, en una ciudad donde la cerveza sale 13 pesos y el churrasquito mas barato de todo “constitución” (como apodamos cariñosamente a nuestra zona de residencia), bueno, el churrasquito salía 14 pesos. Ojo, fue el churrasco mas rico que comí en mi vida!. La Coca Cola fueron 15 pesos tirados a la basura, increíblemente dulce, no pude ni terminarla. El agua no es potable.

Ante la angustia de que todo se caía a pedazos decidí hacer caso a las pretensiones de mi mochilero amigo Augusto, el mismo quería hacer playa en la tarde, así que bueno, antes de rendirme decidí descansar para tomar envión en el viaje. Tipo 5 luego de comer un “salchipapa” que a gatas si pudimos terminar porque se nos achico el estomago, entonces siesta mirando fútbol chileno y luego partimos a la playa. Inmejorable. Mar del Plata no tiene nada que hacer conmigo, la he sepultado en esa arena de conchillas. Buscamos una playa mas o menos vacía y allí compartimos tarde con un minero chileno que también disfrutaba del agua del Pacifico. Es increíble, me metía hasta el cuello y aun así veía mis pies en el fondo del agua. Se nos fue la tarde y recibimos la puesta del sol con una Cristal tan de moda por aquellos lados. Fue un día relajante, ya me había sacado la idea de comprar en Zofri un estereo barato, pero bueno… es el costo de perder una tarjeta de debito.

Iquique es una ciudad crisol de razas, las putas son amables y negras, los limpiavidrios son mestizos e insistentes, los gringos son blancos e innentendibles y todo es regateable. Ser argentino es una rareza por estos lados por dos motivos, Chile es carísimo para un mochilero, y es un punto de veraneo desconocido por las familias norteñas argentinas. El trato siempre fue amable salvo dos hechos… el mulo de una farmacia puteando por la espalda a Augusto luego de hacerle una pregunta y el rayón de despedida que le hicieron al Perlita…. Que leche. Un rayón.














martes, 19 de enero de 2010

Tercera Etapa: Atacama - Iquique

La pareja de tucumanos me pide asistencia para llegar a Calama, puesto que nadie de Atacama sabía indicarles la ruta. Ahí el GPS chinito saca chapa de campeón y previo paso por el medio de una plaza (si, aviso que el mapa de Chile no está actualizado jajaja), salimos a la ruta. El Perlita humeante como todo diesel en la altura fuimos mitigando el Dengue en el norte chileno. Empezamos a rodar, las curvas en bajada son deliciosas, escuchaba las ruedas derrapar sobre el asfalto y la mejor solución era acelerar o poner un rebaje de marchas, para esa altura los frenos estaban tan calientes que eran prácticamente inútiles. Curvas cerradas que se tomaban a 90, 100 y las cubiertas chillando pedían que esa tortura se les termine. Un espectáculo que me recordó a los carabineros chilenos. Un pozo terminó partiendo la llanta del Clio de la parejita, ahí no más colaboré en el cambio de la auxilio y hasta parecía que sabía lo que estaba haciendo.

Continuamos viaje, sólo quedaban 50 kilómetros cuando se prende la luz de reserva de mi tanque.. 75 kilómetros… ahí me quise morir, efectivamente, en Atacama la última estación de servicio no tenía combustible para vendernos. Asi que con el tucumano empezamos a usar la caída del terreno como elemento de empuje, con una máxima de 90, llegué a hacer toda esa interminable distancia. Festejé cuando vi una Esso en el horizonte, el tucumano me agradeció que lo guiara hasta la estación.

Desayuné una “Cindor” de Nestlé y tomé agua por primera vez en 1000km. 18hs sin agua. En Calama despedimos a la chica, pasamos por el Mall Calama y me verifiqué que la tarjeta de débito funcionara en el extranjero. Me compré un pantalón idéntico al que se me rompió el viernes antes de salir. También llamé a casa y esperamos a que una mujer chilena muy amable llevara a la piba a una casa de cambio al centro. Calama es una ciudad artificial… anclada en el medio del desierto, se impone con casitas pequeñas y colosales edificaciones como el Mall, Falavella, Casino y otros edificios realmente imponentes. Una ciudad sin pasto, un artificio en uno de los desiertos más áridos del mundo. La magia de la explotación minera…Dejamos a la chica en la ruta camino a Antofagasta y nosotros seguimos viaje a Tocopilla para luego retomar a Iquique.

400km para Iquique, en la ruta 26 el GPS nos volvió locos, nuevamente ese camino es nuevo y al no estar actualizado, el GPS nos recomendaba que dejemos de andar por el descampado…. Kilómetros y kilómetros de bajada en recta. Aburridísimo… llegamos a Iquique y nos recibe el olor a mar, y la humedad propia de Buenos Aires. Nos recibe una bajada de un cerro que nos deja ver una ciudad que combina casitas pequeñas y coloridas con impecables edificios de categoría. Iquique tiene de todo, y hasta lo feo, es lindo. Una ciudad enorme, decidamente abocada a los autos y la playa. La postal me recuerda a otras postales, como Río de Janeiro. Con las caídas de las montañas sobre el mar. Lo primero que hice fue dirigir el auto a la costa, allí con zapatillas, con el jean, con todo puesto me tiré al agua. Había llegado al pacífico y el agua era tan cristalina como ninguna. La arena de conchillas me castigó luego de sacarme las zapatillas.

Dimos unas vueltas y fui al Zofri, es que Iquique es Zona Franca… Todos los autos son importados, en su mayoría Toyota, los muchachos no tienen buen gusto para el tunning y los limpia parabrisas del semáforo lo hacen con un trapo. Llego al Zofri y me encuentro con que perdí la tarjeta de débito. Todo el plan de desmorona. En la billetera tengo 300 pesos, 300 dólares y 90 pesos chilenos. Aún me queda por recorrer Perú, Bolivia y retornar a Buenos Aires. La de débito debió quedar en el Mall Calama. Llamé al departamento de cosas perdidas del Mall y también al BBVA, pero en ninguno de los dos encontraron mi tarjeta. La situación ahora es desesperante.

Dormí en lo que podría extrapolar como Constitución, pero en Iquique, conseguimos un dormitorio a 40 pesos, y me bañé de nuevo. Creo que en un rato más parto a Cusco. Previo paso por el BBVA chileno de nuevo, capaz que si me creo una cuenta en el banco y me lo transfiera… capaz que tengo la plata.

Deseenme suerte y seguro que hoy a la noche ya estoy en Cusco. Porque esto no va a detenerme.












Segunda Etapa: Pumamarca - Atacama

Les estoy escribiendo desde Iquique, que es una costa norteña de Chile. Presumo que en una hora estaré partiendo hacia Cusco (750km), evitando así, dormir en Tacna (Perú).


Bueno, la segunda etapa inició al poco rato de pasear por el cerro de los siete colores y Pumamarca. Finalizado ese recorrido hermoso, emprendí viaje por la ruta con destino “Paso de Jama” a 4300 metros sobre el nivel del mar. Antes de llegar allí, me detuve en Salinas Grandes, un territorio de sal donde se pueden ver las “piletas” de trabajo de los saladeros. Incluso me metí en una de ellas, el agua estaba helada. El desierto salitrero tiene la particularidad de no permitir al agua calentarse, debe ser por el poco oxígeno. Tras sacarme unas fotos en ese lugar único en el mundo, y habiendo atravesado una de las escaladas más difíciles con el auto, sin saberlo, tomaba la última botellita de agua que tendría hasta no estar en Iquique.


Compañeros: Llegando Susques, un chico y una chica haciendo dedo en la ruta son levantados por mi. Agradecidos y con muchísimo equipaje, suben al perlita y entonces los tres encaramos la subida. Llegamos al Paso de Jama y allí me empiezo a marear, presento mi Cédula verde y DNI, la gendarmería me aconseja un Té de Coca y me hacen todos los papeles que no demoran más de 15 minutos. (sobre las 2 horas que nos habían dicho en todos lados). Tomo el té y sigo viaje hacia el paso fronterizo chileno, San Pedro de Atacama, la subida por las altas cumbres fue demasiado dura, al punto que mal dormido empecé a descomponerme, marearme y ya las hojas de coca no tenían más efecto que mancharme la campera porque, a ciencia cierta, ya no podía cerrar la boca. Antes de matarnos todos, decidí poner balizas y tirarme a dormir en el auto con la anuencia de mis compañeros mochileros. 30 minutos después, una pareja de Tucumán frenan y se ofrecen a que la mujer maneje mi auto, sin embargo al levantarse de la butaca de su coche se marea y decide oportunamente cancelar el ofrecimiento, el GPS nos indicaba 5300 metros. Trato de reponerme y empiezo a seguir al Renault Clio de los tucumanos… Los mochileros me cantaban canciones y me hacían preguntas sobre mi vida, preguntas que ya nos habíamos hecho cuando los levanté en Susques. Cuando vi que no tenía fuerzas para frenar, nuevamente coloqué balizas y me tiré al costado de esa durísima ruta. Se acercan los tucumanos y a los 5 minutos una camioneta de los Carabineros chilenos pasa y se detiene, le explican mi situación y sentencias que la hoja de coca no hace el mismo efecto a todos. Que en mi caso el té era la mejor solución. Uno de los carabineros se sube al Perla, yo me tiro en el asiento del acompañante y los mochileros atrás. Jamás vi una persona que castigara tanto un auto, mi auto!, la velocidad con que subía y los 170? 180?km/h de la bajada de 1200mts. Fueron impresionantes, yo no dije nada, por momentos me golpeaba la cabeza contra el vidrio en alguna curva pronunciada.


Llegamos a San Pedro de Atacama, eran las 23.15 y el paso fronterizo cerró hacía 15 minutos, en consecuencia, debimos dormir en el auto, mal dormir en el auto. Dolorido por la butaca a medio reclinar (porque en el asiendo de atrás dormía la chica), intenté salir a dar una vueltita por Atacama para despejar la mente que ya se había des-apunado, pero el viento helado me convenció que era mejor estar dentro del auto. A las 8 abrió la Aduana, hicimos el TAG (control de alimentos), la declaración jurada y la aduana de ingreso. Una demora de 20 minutos donde piden el DNI, Cédula verde y ver un poco el auto y equipaje.

Nos vamos a Calama.












domingo, 17 de enero de 2010

Primera Etapa: Aciertos y Yerros.

Hola gente, ya les estoy escribiendo desde un cyber en Pumamarca, a escasos metros del Cerro de los Siete Colores. En un ratito salgo de acá digitalizar el recuerdo y sigo paso a Chile, que me restan unos 500km.

A los Hechos:

El viaje lo empecé más tarde de lo esperado, terminé saliendo a las 7.30 respecto a las 4.30 que tenía planeado originalmente. Luego de llenar el tanque de combustible, partí con dirección al norte usando la Panamericana. Un terrible accidente provocado por la lluvia, la imprudencia y la impericia…, fue la bienvenida a semejante travesía. Otra demora allí, y eran las 8.30. Visiblemente cansado, paré a dormir en Campana. Fue una hora de descanso prácticamente milagrosa. Seguí viaje, y poco de llegar a San Pedro (250km), una Idiotez de mi parte hizo que rompa el estereo. Soy un salame. Me lo compré para el viaje y lo rompo antes de empezar…. Que vena me agarré, era la segunda que me mandaba en un solo día (la primera era olvidarme unos alfajorcitos de maicena que me habían preparado para la ocasión, con lo que me gustan!!!), cuestión que el estereo me hizo desviar a Rosario para buscar un técnico. Cuando logré encontrar una casa de autoradio, el buen hombre me dijo que al meter 2 cds en la compactera, seguro dañé el laser… (no me había percatado que tenía un cd y mandé otro…). Defraudado por la situación continué viaje. La Avenida de Circunvalación está en reparación, así que se registran grandes demoras y eventualmente posibles accidentes por frenadas bruscas.

Seguí viaje hasta Sunchales (Santa Fé), allí realicé la primer carga de combustible y compré un par del energizante negrito.. Lo importante, había gastado 36 litros de Diesel y por 113 pesos volví a llenar en tanque. Rotonda y continuar por la misma ruta (34) (cuando regrese actualizo con mapa). Paso por una coqueta Rafaela (ciudad modelo para la administración Fernández). Y sigo hasta Santiago del Estero donde volví a cargar Diesel en “Pozo Hondo”, tras una terrorífica recta interminable en la llanura santiagueña. Sin más compañía que una radio AM que hablaba sobre la virgen maría. Por un instante pensé en tirarme en plena marcha. Sólo por un instante.

Habiendo cargado en Pozo Hondo, casi la despedida de Santiago, tomé por la ruta 9 ya estando en Tucumán. En esta ruta el auto se comportó inestable los primeros 50km. Debido a que la cinta asfáltica, aunque nueva, no ofrecía un buen “grip”. Desde ya que en días de lluvia esa ruta resbaladiza. Lo mismo en los kilómetos 700 a 900 de la ruta 9. Sumamente peligrosa por tener groseras roturas en la cinta asfáltica, obligando a un “slalom” con el auto. Para ese entonces la noche estaba completamente cerrada y opté por seguir un auto que poseía mejores luces que el mío. Así los primeros 150 kilómetros, luego lo reemplazo yo al frente y así nos mantuvimos hasta Salta, donde yo paré en Rosario de la Frontera a comprar una Coca. Cuando intento retomar viaje hasta Salta me encontré que luego de 50km quedé totalmente extenuado, asi que preocupado por no dormirme al volante, pude completar el camino (30km más) hasta un puesto de peaje donde decidí pasar la noche. Salta Capital me quedaba a escasos pero imposibles 55km. 7AM desayuno en una YPF, me baño en la misma y opté ir a Jujuy directamente. Viaje tranquilo y una ruta fenomenal.

San Salvador de Jujuy me recibió lánguida, como cualquier ciudad pequeña en domingo. Así que no encontré lugar para conectarme a Internet. Estuve hasta el mediodía dando vueltas buscando algún cyber, pero nada che, ni uno. Lo único bueno fue en otra YPF donde me dejaron cargar las baterías del celular y de la cámara. Debí haber ido a Salta, allí hay 3 o 4 Shoppings, garantizando la apertura de locales con acceso a internet en algún locutorio. Habiendo sido despreciado por la capital Jujeña, decidí continuar viaje hasta Chile. Me detuve donde estoy ahora, Pumamarca, para encontrarme con el Cerro de los Siete Colores. Es tan lindo como dicen todos los que lo vieron. Además, acá si hay Internet. Aunque no tienen el cable USB que me olvidé en casa… así que fotos hasta que esté en una ciudad más grande.

El clima no es tan duro como esperaba, el precio de las cosas para la supervivencia, es el adecuado. Un agua 3$, una Coca 4$, la bolsa de caramelos surtidos sugus (gran elemento que distrae el cansancio). a 3.80$. Quiero decirles que ya estoy por encima de los 2100mts de altura, me encuentro con reacciones más lentas al igual que el Perlita que se la viene mancando todas. La cuesta es muy dura, pero ofrece un paisaje impecable.

Hasta el momento gasté unos 17 pesos en peajes y unos 80 litros de Diesel (240$). Y me queda ¾ de tanque para gastar en Chile, donde seguramente duerma en Atacama y busque estereo en Iquique.

La experiencia es agotadora, pero muy gratificante. Me voy a ir a sacar fotos al cerro. Nos vemos desde el otro lado de la cordillera y espero ahora si tener lugar para subir las fotos y videos.

Si le estoy errando al relato, díganme como encararlo. Agrazo de Palio, porque no tengo un Gol. =P

















viernes, 15 de enero de 2010

El Punto de No Retorno.

Antes que nada, si alguien va a ir a Bolivia o Brasil, deberá tener en cuenta que se tiene que poner la vacuna contra la fiebre amarilla. La misma tiene una duración de 10 años y no se la pueden colocar alérgicos al pollo o el huevo. Los menores de 1 año y los mayores de 60 deben tener un chequeo médico con antelación a la dosis intravenosa. El trámite es gratuito en Terminales de Ómnibus y en la Dirección de Sanidad de Fronteras, (Ing. Huergo 690, San Telmo de 10 a 15hs.); T.E.: 43431190. Allí se les dará un certificado internacional que se les pedirá en Aduana, así que traten de fotocopiarlo y guardar la copia en casa. Los centros de vacunación privados, tengo entendido, que no expenden el certificado internacional.

Estos días me dediqué a reconocer la ruta aunque sea por mapas y fotos. Creo que no voy a poder pasar por Chile en una sola jornada, por eso seguramente busque alojamiento en Atacama o Iquique, dependerá del tiempo que me tome cruzar la frontera, la aduana y las altas cumbres. Todo parece indicar que Iquique si bien es una zona franca (libre de impuestos, ideal para comprar todo por 2 pesos), no cuenta con hostels (hoteles de habitación compartida y privadas que dan desayuno y en algunos casos, cena). Ante esto, seguramente opte por Atacama que presentó cómodas habitaciones por USD 16. Estas averiguaciones se deben a una página muy bien recomendada, se trata de http://www.minihostels.com/ Donde uno podrá elegir la ciudad y el programa se encarga de devolvernos una respuesta con una buena cantidad de hostels, dirección, contacto, servicios, comodidades y precios! Impresionante.

Eventualmente, cada jornada cumplida tendré actualizada la travesía con los datos que pueden llegar a servir, como costos de alojamiento, gasto de combustible, peajes, alimentos, usos y costumbres. Además, de mis relatos de vivencias.

Dicho lo importante. Sólo queda elegir que ropa llevar, no quedan más trámites, no queda más tiempo para juntar dinero, ni de buscar alojamiento… No queda más que la travesía en sí misma.

“El punto de no retorno” era límite donde una misión aeroespacial dejaba de ser abortable. Superado ese punto, la misión debía realizarse sin mayor miramiento. Creo que hoy alcancé ese punto. El martes corrí para llegar a tiempo a vacunarme, la enfermera nos explicó las contraindicaciones y nos exigieron el DNI, indispensable para ser vacunado. Hoy jueves, viajé a La Plata para que un amigo me ayude a instalar todo el paquete de mapas de Argentina, Bolivia, Chile y Perú. Además, buscamos la solución a una rotura en el sistema de anclaje de mi butaca, que me generó más de un dolor de columna esta semana. Volver de La Plata con la butaca en su correcta posición… fue un placer. Sobre la autopista me encontré que el cambio de cubiertas había desalineado mi tren delantero, así que mañana sin falta lo llevo a alinear y que sea una seda el conducir el Perlita.

Me preguntaron si tenía ansiedad, lo cierto es que ya no. Cuando conseguí la vacuna contra la fiebre amarilla comprendí que estaba todo dicho, que el viaje ya había empezado. Y la ansiedad se disipó. Ahora tengo una profunda concentración de no cometer errores, de recordar que debo guardar los cargadores del celular, de la cámara digital, del GPS, de elegir las remeras, buscar las camperas, de planchar los pantalones, de verificar que tengo la plata en la billetera. No quedan responsabilidades hasta dentro de 15 días. Efectivamente el viaje empezó antes de salir, y me di cuenta porque rompí el imperio de la rutina en mi vida, en nuestras vidas, si quisiera desafiarlos..

Ahora hago público este blog, quiero agradecer la asistencia de Daniela por enseñarme a crear un Blog, de los chicos del Club del Palio que me dieron muchísima buena onda y además consiguieron a Irnia, a Alfonso que transpiró la vida por arreglar esa butaca, al Cónsul Ponce que me prestó unos billetes cuando toda la misión se desgranaba por culpa de una compañía financiera inescrupulosa e incompetente (GE Money), y a Oscar F. que fue el primero darme un incansable aliento a realizar el viaje, respondiendo hasta el más mínimo detalle.

Espero que el Blog cumpla dos funciones, la primera, que sea útil para quienes deseen hacer una travesía similar, quizás que no sea necesariamente al Perú, pero que sepan que seguros, que trámites, que peripecias y consejos se van a encontrar. La segunda, que sea una hoja de ruta que entretenga a mis seres queridos, amigos, conocidos o gente que de casualidad llega hasta acá. Y especialmente espero que el viaje me permita conseguir una foto digna para aquel marco de fotos vacío que se guarda en el placard de Andalgalá. Que sea el impulso de todo lo que no hice.

A partir de ahora, la única responsabilidad que tengo es llegar a donde nadie me espera…





(La foto supone un "Chau"=)

domingo, 10 de enero de 2010

Prueba Piloto en la Cuenta Regresiva!

Estoy a sólo 7 días de viajar. De a poco, he ido ventilando mi viaje. La ansiedad me pudo. Un poco, pero me pudo.

Lo interesante hasta la fecha es que: Felizmente el 13 de diciembre me devolvieron el Palio, aquel accidente del 14 de septiembre, es sólo un lejano recuerdo, el auto quedó hermoso!! que alegría es volver a guardar el Perla en el garage. Ese mismo fin de semana llevé a reparar el aire acondicionado… es que no me imagino cruzando Atacama y creer que con la ventanilla baja voy a paliar el calor…, por lo menos, no en Atacama, Antofagasta o el mismísimo Santiago del Estero.

Como prueba piloto: Ayer salí a San Miguel del Monte (120km, porque tuve que ir a Capital). Para hacer una buena verificación de elementos, decidí salir al mediodía y poner a prueba el auto en ruta con una temperatura de consideración (35º según la radio), y el Palio se comportó de mil maravillas. La temperatura del motor en parámetros razonables, el aire acondicionado cortaba por dos minutos cada tanto, es que cuando levanta temperatura el condensador, el mismo corta hasta enfriar. Sería un problema, pero en esta oportunidad es una grata sorpresa, porque evitará que se rompa a mitad de viaje.

El auto se mostró sereno, estable, con gran frenada al momento de un “Panic-Stop”, ocasionado por un Falcon que dobló en infracción y casi me lo llevo puesto a la altura de Laferrere.

Me dejó con algo de dudas el estéreo, el mismo tiene un malogrado sistema “anti-shock”, si la ruta presenta una rugosidad prolongada, invariablemente el CD sea con formato CDA o MP3 (este último con menor frecuencia), empieza a saltar. Es todo un problema ese, no esperaba que sea tan malo el anti-shock, aunque espero que no sea alarmante el asunto y las rutas no presenten 1400kilómetros de rugosidad. Por el contrario, la antena de radio se presentó implacable, excelente recepción en todo momento.

Tras pasar la tarde en Monte, emprendí la vuelta para corroborar el funcionamiento de las luces del auto en la noche, y mis reacciones en una ruta a medio-desarmar como es la RN3 desde Monte hasta el Río Matanza, sin demarcaciones salvo una corta autovía en Monte. Ahí las luces no dieron el resultado que deseaba, sin embargo tienen hicieron una tarea aceptable demarcando bien el camino. Salvo 2 o 3 casos, en alta, no encandiló a nadie. Lo cual me deja tranquilo también. Por último, el consumo de combustible a 120km/h es bueno, me dio como resultado unos 6 litros cada 100 kilómetros. Algo así como 16.6km por litro. Calculo entonces, una autonomía de 650 kilómetros e irá subiendo a medida que dosifique el acelerador, suponiendo que tenga tramos de 100km/h, entonces podría llegar a los 720 kilómetros de autonomía. Es un consumo correcto. Y supongo que debería hacer 3 cargas de combustible para llegar a Salta. La primera en la salida de la Ciudad de Buenos Aires, otra en el centro geográfico de Santa Fe (Sunchales), una última en el centro de Tucumán (San Miguel de Tucumán). Ya en Salta debería volver a cargar para poder partir hacia Chile por Paso de Jama, donde debería cargar donde pueda, para evitar los costos chilenos, jaja. Sino a pagarlo. Desde ya, que el cálculo de combustible está hecho en base al tanque lleno sin contar “la reserva” que con entre 5 y 10 litros más.

Esta semana también le hice cambio de aceite (ELF Prestigrade 15/40 para motores Diesel, con filtro Mann Filter), también se le agregó Líquido Hidráulico Tutela y compré, sin instalar aún, 2 cubiertas Fate AR 35 Advance 185/60/14. Excelente neumático que presenta un componente semi-blando y un diseño muy similar a las Yokohama que se han realizado una tarea magistral en lluvia. Destaco lo del componente semi-blando, algo que no se ve en los neumáticos Fate que suelen ser de piedra. Las Yokohama se habían ido en precio… 428$ cada una… no podía.

El debe y el haber: Debo ponerme la vacuna de fiebre amarilla, debo colocar las cubiertas nuevas al auto y cambiar el GPS, que no encuentra conexión con los radares. Debo retirar la póliza internacional del seguro, que estará lista el martes. Ah! y empezar a rastrear que hostels tienen cama disponible para mis fechas de viaje, como no puedo asegurar mi llegada a ningún lugar, no podré hacer reservas. Pero por lo menos corroborar, vía mail, si hay muchas o pocas camas donde esté. Lo positivo es que voy a estar en ciudades grandes, porque he descartado pasar noche en Susques, en reemplazo con Salta. Creería que las ciudades donde tengo que encontrar cama son: Salta, Tacna, Cusco, Copacabana, La Paz, Potosí, Santa Cruz de la Sierra, La Quiaca, San Salvador de Jujuy.