jueves, 21 de enero de 2010

Cuarta Etapa: Iquique - Arequipa

Habiendo descansado todo un día, las energías estaban renovadas, así que bien temprano nos alistamos para salir rumbo a Arica, la ciudad frontera con Tacna (Perú). Son unos 350 kilómetros de bajadas, subidas y desiertos arenosos.

En Arica levantamos a dos amigos de Augusto, otros mochileros. Federico y Rocío. Cargamos equipajes, recargo agua al auto y salimos hacia Tacna donde un enorme operativo de Aduanas nos tomo 2 horas para pasar. Son 6 inspecciones entre sanidad, equipaje, documentos del auto. En fin, mucho control porque Tacna ostenta ser una ciudad libre de mosca en fruta, algo que es vital para la exportación a Europa de sus productos. Luego de las aduanas y haber arrebatado un bidón de agua porque moría de sed. Cruzamos el desierto y llegamos a Tacna. Allí Perú nos recibió con algo que me habían adelantado… conductores suicidas. Nos costo encontrar una estación que me vendiera “Petrolero” (Diesel), mas que nada porque pocas aceptan tarjetas. Tacna es una ciudad que posee un centro muy pintoresco, pero el caos del transito arrebato todo deseo de quedarme un segundo allí.

Con el GPS que estaba totalmente perdido, llegamos a una estación de servicio que acepto mi Visa, pero la trama es espesa… ahí me la rechazaron, aparentemente por inhabilitada… ahora sin débito y sin crédito las cosas se complicaron. Me aceptaron dólares, pero me estafaron a lo grande, porque por 6 galones me cobraron 30 verdes. Me robaron se puede decir. Seguimos viaje hasta Arequipa, redondeando un día de viaje con 900 kilómetros. Arequipa desde las montañas se ve inmensa, interminable. Asusta su tamaño que engulle cerros como si se tratara de una invasión de la civilización por sobre esas descarpadas tierras peruanas.

Llegamos en el momento más inoportuno, es el tercer día de paro de trasportes, en la radio (que es insoportable porque a cada minuto, si, minuto, una voz en off te avisa que hora es), bueno, en la radio temian por aumento de precios en combustibles, transporte, alimentos. El paro es indeterminado y las posturas inflexibles. El asunto da para largo. Llegamos tipo 9 a Arequipa luego de pasar un grueso numero de camiones en la vera de la ruta. Llegué muy cansado, los peruanos no conocen las luces bajas y encandilan sin mayor miramiento, los sobrepasos son sin distinción de lugar (y estamos hablanbdo de bajar una montaña!), realmente suicidas. Me dio mucha preocupación viajar de noche porque no cabe mayor calificativo que Idiotas al volante.

Tipo 11 la ciudad se duerme, alcancé a comer una hamburguesa de pollo por 2 soles y un agua por 1 sol (3,5 seria en argentinos). Efectivamente Perú es un regalo. Arequipa se presenta preciosa de día, pero de noche pareciera muy hostil, lo que me obligó a buscar un garaje por 8 soles para el Perla. Yo duermo en un hostal a 6 cuadras, por 8 soles también. ME desperté pero con el horario del reloj argentino, así que a las 5 de la mañana no había más que ir a bañanarme con agua helada. Miré canal 13 y me acosté un toque más hasta que sean las 8 donde empiezan a abrir unos comercios. Cambié unos pesos chilenos, 50 dólares y espero no volver a ser estafado.

Arequipa es una ciudad remolona, se despierta tarde y se duerme temprano, pero su periodo de actividad es frenético. Creería que es por causa de los Tico (unos taxis pequeños), ellos son la ley del más fuerte y logran empujar, incluso, al lánguido paso de los mochileros afincados en la ciudad. Son un mar de autitos coreanos amarillos. Un insoportable mar que me hizo odiar la ciudad cuando recién llegaba. Perú no está hecha para el que disfrutó del impecable conductor chileno.

En minutos más pago el hostel, retiro el auto y me despido de esta coqueta ciudad que aún respira la época colonial. La arquitectura es propia del 1800 y está plagado de monumentales iglesias. También está cooptada de policías de tránsito que (si me lo permiten), les digo que perdieron la batalla. Hoy desayuné café con leche por 4 soles y creo que son como 8 horas de viaje hasta Cusco. Se ve que cuando el GPS me dijo que de Iquique estaba a sólo 750km, me estaba tomando el pelo.

Ah!, ayer a la noche el Perlita no quería arrancar, no se que le pasó. Espero que hoy no esté mañoso. “Golpeá el motor de arranque” me dijo Federico que el padre tiene un Fiat y denota la misma falla. La verdad es que no se que golpeamos, pero el auto arrancó.

Nos vemos, me voy a buscarlo. Y me cuestra creer que llegué a Perú.
















6 comentarios:

  1. ¡¡Vamos Iván!!

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  2. Vamos Ivan todavia !!! Ya llegaste a Peru ... che si el gps ta perdido debe ser por el conductor jajaja !!! Exitos y si necesitas algo pebete avisa, no seas boludo !!

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  3. ¿Ahora en Perú?
    El otro dia estabas en Chile! que manera de correr che!
    Desconocía que fueran kamikazes los conductores de allá. (ojala sea solo por esa zona)

    Mingo

    PD: espero que Perú tampoco te deje otro rayón al perla ._.U

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  4. Vamos todavía, es una hermosa experiencia. Muy lindo tu relato, En casa lo seguimos todos y estamos esperando la próxima etapa.
    Saludos

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  5. Ivan hermano no le aflojes!!!
    bueno soy martin un ex paliero que salio hace 1 año de cordoba dejando un palio por alla!!
    viviendo ahora en Lima, asi que lo que necesites locazo avisame.
    martin_iru@hotmail.com
    mucha suerte y mucho cuidado con el transito, son suicidas y asesinos...
    Q buen viaje!!

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  6. El GPS anda medio perdido parece.... cuidate de los suicidas al volante y sigue disfrutando :)

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