miércoles, 18 de enero de 2012

Segunda Etapa: Jujuy - Atacama

Antes de salir se nos hizo imposible conseguir Diesel que no fuera Euro, y con filas enormes de autos esperando a cargar. Con la esperanza de conseguir más adelante, partimos hacia Purmamarca sin mucho combustible. Un sano desvío en Tilcara (20km), nos permitió reabastecer y conocer ese pueblito hermoso y lleno de mochileros que tocan el bongó en la plaza (lo cual sirvió para revalidar que infla las pelotas es ese pseudo-hippismo naif). En fin, muy lindo Tilcara. Retomamos Purmamarca y su Cerro de Siete Colores. Una verdadera maravilla natural. Eran las 2 de la tarde y pocas almas andaban por la calle, en contrapartida, los restaurantes, fondas y bares,explotaban de gente y en algunos se escuchaban coplas y acordes de algún folklore que enmarca musicalmente ese paisaje. 

Como detalle, en 2010 había subido a un pequeño monte desde donde se observa el poblado y el cerro por detras. Quisimos repetir la experiencia, pero nos topamos con una tranquera y un señor cobrando entrada (?). Por convicciones o por ratones o por indignados, desistimos de ir. ¿que mantenimiento puede tener un monte? En fin, nos fuimos. 

Salinas Grandes fue la próxima parada, como siempre, ese espejo de sal impresiona, sorprende e invita a meter las patas en las piletas de sal. Para esa altura, Rocío ya nos había preparado un riquísimo té de coca para evitar el "Soroche" o Apunamiento, son algo más de 4000 metros los que se hacen sentir. La recomendación es mucha agua, muchos caramelos, y tecito de coca. Luego de unas fotos, continuamos viaje al Paso de Jama. 

El Paso tiene una aduana nueva, enorme, cómoda, un lujo. Nos demandó 10 minutos, los 4200 metros nos recibieron con un viento frío escandaloso. A las corridas nos metimos en la aduana, y a las corridas salimos para el auto. Una revisión rápida el 206 me permitió ver que tenía la cubierta derecha más gastada de lo esperado. Se me había perdido uno de los plomos del balanceo y se fue malgastando una zona de la cubierta. Un problemón. Decidí cuidar el neumáticos, y tratar de llegar con el mismo hasta Atacama. La trepada al desierto la iniciamos tarde, eran las 19horas y pocos autos andaban por el lugar. En un primer momento nos extrañó el poco tránsito, pero luego lo comprendimos. Al alcanzar los 4800 metros sobre el nivel del mar, Diego se nos queda dormido por la falta de oxígeno, Rocío no podía unir frases completas, y yo manejaba a base de puro caramelo. En un momento, el sensor del auto nos advierte que alcanzamos 1º de temperatura, que había riesgo de congelamiento. Pasó inadvertido el aviso, pero luego el auto comenzó a fallar, cerramos la calefacción para que el motor no pierda calor, y se notaba el 206 sentía mucho frío. Las bajadas son tan pronunciadas que con el motor en ralenti y sin cambios, se alcanzan los 140km/h. Traté de no ir a esa velocidad, las cubiertas estaban muy maltrechas. Curvas, contracurvas, trepadas en primera, y un frío que amenazaba con dejar parado mi auto en cualquier momento de una noche cerradas como pocas veces he visto.

Llegamos a Atacama, la aduana, y la búsqueda de un hotel. Habiamos superado una de las etapas más difíciles.

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lunes, 16 de enero de 2012

Primera Etapa: Buenos Aires - Jujuy

"Disculpen la demora". 

Ese debió ser el nombre de este primer tramo de viaje.. el jueves dejaba el 206 en el taller para solucionar un problema de encendido. Lo pautado, era que me entregasen el auto reparado el viernes en la noche, sin embargo, la promesa fue incumplida y recién tuve el Yeyo a la 1 de la tarde del sábado. Tipo 2, ya estábamos en la ruta, unas 7 horas de retraso según o planeado originalmente. 

Pasamos a buscar a Diego, fuimos a buscar nuestras cosas, y enfilamos para el Acceso Oeste. Una recomendación de ir por la RP 6, hizo que no subieramos al Camino del Buen Ayre, pero la RP6 está muy mala. asi que nos lamentamos bastante.

El camino era sencillo, pero como nos pusimos a jugar con el gps, (sin darnos cuenta, dejamos seteado ir a 9 de Julio, Entre Ríos), y no a la Av. 9 de Julio de San Salvador de Jujuy. Ese detalle hizo que el GPS nos lleve al Puente Rosario - Victoria, momento en que nos dimos cuenta que esa no era la Ruta 34 -je- y nos percatamos del error. Reconfigurado el destino, el GPS nos recomendó la RP80, que es una autovía en excelente estado, que une Rosario con Santa Fe, luego, un desvío nos llevó por otra ruta buena hasta Rafaela, donde ahí sí, no nos volvimos a separar de la 34. 

Con tanto retraso encima, llegamos a Jujuy a las 5 y pico de la mañana, nos acomodamos en una YPF y dormimos hasta que el sol nos lo impidió. Tipo 8 unimos los pocos kilómetros que nos separaban con la capital Jujeña, y allí paseamos por la peatonal, tomamos un desayuno muy abundante, recorrimos la hermosa arquitectura de la ciudad y partimos rumbo a Purmamarca. 

Mañana, la etapa dos, Jujuy _ San Pedro de Atacama, desde donde les estoy escribiendo.
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viernes, 13 de enero de 2012

Crónica de una Nueva Travesía. Buenos Aires - Cusco


Está todo listo, mañana sábado 14 de enero, estaré partiendo nuevamente hacia el Perú. Será un viaje muy distinto al de la otra vez, ya no me subiré a mi queridísimo amigo Perla Roja (Palio 98 TD), sino en un simpático Peugeot 206 XTD 1.9 Diesel. 

El nuevo compañero de viaje lo compré hace unos pocos meses y vino bastante maltrecho el pobrecito. Le faltaba tanto mantenimiento que por un instante llegué a dudar que pudiera repetir este viaje. Pero ya está, le di todo el cariño que necesitaba. De hecho, ahora está en el taller para el correspondiente cambio de bujías pre-calentadoras de combustible. 

Este año no existió un punto de No Retorno, en esta oportunidad el regreso a Machu Picchu estaba marcado desde el mismo instante en que me empecé a alejar de Aguas Calientes allá en 2010. Han sido 2 años de querer regresar. En el medio, conocí cosas maravillosas como Ushuaia, El Calafate, Gaiman, Puerto Pirámide, El Bolsón, Bariloche y tantas otras cosas tan maravillosas de la Patagonia. 

Por otro lado, era imposible de postergar este viaje. Ya no dependía de mi o de mi auto... es que este año  tengo compañía, este año voy con Rocío -Vieja Conocida de Correte Pinguino- y Diego -Quien se bajó Ultimo momento del viaje al sur-. Ambos me dan el honor de confiar en que este será un viaje hermoso –y también- sacrificado.  Lo entendieron al instante, sabían que podíamos pasar frío, lluvia, hambre y que nada sería tan impresionante como llegar al Machu Picchu trepando la montaña desde la misma madrugada. En cierta medida, una parte del encanto de este viaje es que hay un millón de cosas que van a escapar a nuestro control. Que este viaje lo hacemos para no tener nada que podamos relacionar con las cosas que hacemos en el día a día de nuestras vidas.

El itineriario de viaje tiene una ida similar a la anterior, Buenos Aires con Jujuy, y luego cruzar por Paso de Jama hasta San Pedro de Atacama ya en Chile. Después vendrá Iquique, Arica y el cruce a Tacna en Perú. De allí Arequipa y por último la llegada a Cusco. Ya contamos con los pasajes para llegar en tren a Aguas Calientes, nos salieron 33 Dólares c/u partiendo desde Ollantaitambo. El regreso tiene sus variantes -a mi entender, un regreso mejor que el de 2010 - uniremos Cusco con Puno, y de allí a Copacabana cruzando por Tiquina. La Paz y de allí a Oruro y luego Potosí. En esta ciudad nos meteremos en las entrañas del Cerro Rico, donde aún funcionan las minas de Plata. Luego, viajaremos a Uyuni a conocer el famoso Salar de Uyuni y ya regresaremos a nuestro país por el paso Villazón – La Quiaca. Así, en el transcurso de un año habré estado en los dos extremos de Argentina, en Ushuaia (www.corretepinguino.com.ar) y en La Quiaca. 

Bueno, un saludo a todos, mil gracias a mis viejos, a Alfonso (www.facebook.com/GpsDiagonales), a Diego que decidió venir haciendo un esfuerzo enorme en su laburo, a Pove y Mariana que colaboraron en que tengamos ese hermoso dibujo que engalana mi blog, y al viejo de Rocío que se pagó un seguro médico para viajeros. Gracias a todos por los buenos deseos. Como siempre, viajeros que necesiten información, sepan que aquí recopilaré todo, costo de peajes, de combustibles, de hotelería, de comida, horarios de aduanas, etc. Sino, pueden consultarme al mail ivan_cspol@hotmail.com

Ah!, este año tengo calcos alusivas al viaje. Mandé a imprimir 100, así voy pegando por Aduanas, Hoteles, Estaciones de Servicio, Restaurantes. Estoy muy contento. 

Esta tarde tomaremos una cerveza con Guillermo y Javier -quien podría sumarse en vuelo directo a La Paz- brindaremos, nos desearemos un feliz viaje y ya nada nos separará de ir a Perú y volver para contarlo mil veces.

Somos esas nubes
que viajando con el viento
Vamos descubriendo su destino.



martes, 4 de octubre de 2011

Te adelanto algo...

Del 15 al 30 de Enero de 2012, vuelvo al Machu Picchu.

A recorrer rutas.
Cruzar pampas, desiertos, montañas, ríos, océanos.
Llegar a Machu Picchu, y regresar.

Nuevamente Chile, Perú y Bolivia.
Y el incansable deseo de disfrutar cada segundo.

Esta vez no voy en el Palio, ahora en un 206.

sábado, 15 de enero de 2011

Diario de una nueva travesía

Correte Pinguino!
Ahora me voy de Buenos Aires a Ushuaia. (que actualmente se encuentra inaccesible por una protesta en Magallanes, Chile. El viaje se presenta auspicioso).

10 mil kilómetros a bordo del Perla Roja, desandando Ruta 3 y la mítica 40. Los invito a compartir esta nueva locura.

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(click en la imagen para ir al nuevo Blogo).

Un Abrazo,
Iván

viernes, 5 de febrero de 2010

Última Etapa?: Fin de este viaje

Descubrí que no soy bueno para los finales. Invariablemente se trate de un exámen de facultad o de una situación realmente importante en la vida (sic), encuentro dificultades para entender que las cosas suelen terminar. De todas formas, en mi defensa, puedo decir que hay veces que tengo razones para no entender los finales y justificar el desconocimiento de ese fin.

Llegué el domingo tipo 20.30, y en menos de 12 horas estaba viajando por la Gral Paz al trabajo, ahí era evidente que el viaje había terminado. Ahora, sabía a que lugar iba y a que hora volvía y, como era el camino. Sabía que por la noche me iba a bañar, que por la tarde iba a poder comer. Era tanta la rutina que antes de que sucediera todo, ya podía hablarlo en pasado.

Pasan los días y sigo sin comprender la magnitud del viaje, mucha gente repite que me pasó de todo; y cada vez que lo escucho, afirmo que gracias a eso valió la pena semejante travesía. Lo importante era llegar, y no conforme con eso, volví. Quiero agradecer a todos aquellos que me leyeron silenciosamente y, en particular, a quienes comentaron. No voy a olvidar a quienes aún esperan pacientemente todas las fotos que finalmente hoy llegaron. Quiero decirles que ya actualicé todos los comentarios poniendo fotos en cada uno, incluso, videos explicativos o paveando.

Ayer, si es que aún me manejo bajo el imperio del tiempo, pensaba que sería aburrido someterme el año que viene a unas vacaciones tradicionales. Pensaba que encadenarme a la rutina sería un acto de torpeza. Por el momento puedo decir que estoy a 3 o 4 kilos de saltar en paraidas.... Repienso todo y creo que mientras espero, hay cosas para hacer.

Quiero agradecer a los chicos mochileros que me dieron cobijo como un amigo más del grupo, quiero agradecer a mi viejo, a mamá por el video del recibimiento, a dani por la eterna disposición de ayudarme, quiero agradecer al Palio y a todos los que me despidieron y me esperaron. También quiero agradecer a la Soledad, sin volverme loco, estuvo y me abrigó si hacía frío, me daba ánimos si estaba cansado y agua si tenía sed. Paciente y silenciosa supo darme el coraje, las fuerzas o la paciencia para resistir cuando la trama se volvía espeza.

Correte Alpaca dejará de actualizarse, pero seguramente volverá para cuando tenga otra "Crónica de una Locura". Por lo pronto, pueden encontrarme en ivan_cspol@hotmail.com








Consegí la foto que fui a buscar; consegí llegar donde nadie me esperaba.

lunes, 1 de febrero de 2010

Octava Etapa: Salta - Buenos Aires

Quedando atrás Bolivia, el paso fronterizo de Pocitos fue accesible. Se revisa el equipaje en esos escaners que se ven en los aeropuertos, se sella la salida de Bolivia y el ingreso a Argentina. Es una aduana binacional, asi que por suerte no hay que caminar demasiado. Sólo restaba la revisión del auto, me toca el turno y cuando voy a darle arranque, el Perlita se declara agotado. No había forma, en realidad, no tenía forma. Porque sabemos, yo sé tanto de mecánica como Utilísima Satelital. Ante lo irremediable, apelé a lo irracional… le hablé al noble Perla… “no me dejes ahora, mirá cuanto viajamos… un poquito más y ya estamos en Argentina”, voy a comprarme agua, agrego aceite al auto, le agrego agua también. Doy arranque y nada… Le recrimino que gasté la plata de mi cena y aún así no quería encender… Minutos después y sin mediar más palabras que un “vamos por favor”, el auto arranca. Se lo agradecí y minutos después, previa “chapeada” de mi condición de “Asesor Político en la Embajada…”, tenía lista la alfombra roja de ingreso a, el que dicen, mi país. El trámite me demoró 1 hora. Pero seguía muy retrasado por aquella malograda vuelta de Cochabamba a Santa Cruz de la Sierra. Esa mala ruta me había hecho vaciar el tanque y retrasado mediodía de viaje.

Ya en Salta un control de Gendarmería me detiene, llaman al perro y empiezan a revisar de punta a punta mi mugriento auto, de buen humor, consulto que hace el perro cuando detecta drogas: ¿llama a sus amigos?, y entre carcajadas, me responden: “no, rasca el lugar, desesperado”. Y cierro con un “ah, pensé que sería más divertido”. Empieza el cuestionario y vuelvo a chapear mi relación de dependencia laboral, a lo que me extienden un informe detallado de la revisión, para “no ser molestado” en otras dependencias de Gendarmería. Agradezco y me voy con rumbo a Salta. Con unos pesitos en mano decido parar a comer, pero me fui de mambo y di una panzada con pizza, helado y gaseosa. Ya pesado y remolón, pagué los 3 pesitos y me pegué un baño en una YPF llena de camioneros. Ni jabón tenía (me lo olvidé en Perú, en Aguas Calientes), Pero improvisé uno con cachitos de jabón y mucho shampoo. Fresco pero con la misma ropa sucia, me recuesto a dormir en el auto y despertar al día siguiente. Continúo viaje hasta Salta, sumamente coqueta, exalta la figura del eterno Güemes, y allí recuerdo a Jujuy.. Jujuy resaltaba al aborigen, Salta resalta al caudillo. No se porqué, pero Jujuy sumó un puntito que no había prestado atención. Para no generar discordias, mis honores (que igual son pocos) al noble Güemes también. Salta es una ciudad grande, pintoresca y que quiere olvidar sus costumbres para dar paso a ser una metrópoli turística pero no necesariamente por su condición telúrica, sino por sus restaurantes especializados y turismo “deportivo”, en cierta medida, el “turismo autóctono” en Salta va perdiendo su vitalidad, o por lo menos, la ciudad no está interesada en exponerlo en toda su magnitud. Si no estuvieran las montañas de fondo, Salta puede estar en cualquier lugar. De a poco se va despojando de algunas características coloniales que eran indisolubles a mi imagen de Salta antes de conocerla. Costó, pero conseguí algunos obsequios para traer a Buenos Aires. Dejando Salta, la muy linda atrás, llegó el momento de llenar el tanque del Perla, pero me encuentro que por ser temporada de cosecha el Diesel es un bien escaso. Sin más alternativa, termino cargando combustible “Premium”, y ahí el raquítico poder económico se venció y pedí asistencia a mamá para que me envíen un depósito vía Western Union a la ciudad más próxima. Esta era Santiago del Estero.

Santiago fue la primera ciudad argentina, bautizada Madre de Ciudades, se nos presenta ordenada, pequeña, y plagada de motos como Vietnam. Su mejor característica es que no hay forma de encontrarle la vuelta a la “onda verde” de los semáforos. Increíble, en todas las esquinas hay que frenar. Bueno, ya en la capital me dirijo al único Western Union abierto el sábado por la tarde, confirmado el depósito que garantizaba mi llegada a Buenos Aires, me encuentro que el sistema se había “caído” y que no había forma de conseguir mi dinero, ante mi insistencia de realizar el trámite telefónicamente, baja de los cielos el Gerente del Supermercado Chango Más, y me indica que allí hay procedimientos, y que hacer el trámite por teléfono, no era uno de ellos. Por mi parte, insisto en que llamen por teléfono a WU, que era WU y no el número de mi casa. Pero el Gerente se mantiene impávido y reitera eso de los “procedimientos”. Abatido, le doy la mano y me retiro, pero pinchándolo, le digo que sólo quería la plata para poder bañarme, que desde Puno, Perú, no tomaba un baño como correspondía, que quería usar ropa limpia. Pero bueno, me fui derrotado. Compré una hamburguesa riquísima por seis pesos y de casualidad vi en el GPS que Santiago del Estero tenía un río que la atraviesa, sin más, fui a la costanera e intenté dormir en el auto. Sin embargo la sed me despertó y recurrí a un cúmulo de monedas que tengo en el auto, reservadas para casos extremos. Minutos después, estaba atragantándome de agua helada. Que felicidad!, ya no me importaba la tierra, estar varado en Santiago. Sólo me importó tender la toalla en la vera del río y dormir fresquito. Me desterpé tipo 4am, y fui a recostarme en el auto. 8:01 estaba en la puerta del supermercado para ver si había sistema. Me informan que WU operaba desde las 9. Asi que tomé esa hora para lavar el auto. 9.00001 estaba nuevamente en WU y como 15 minutos después tenía mi plata en mano.

Vine directo a Buenos Aires, llegué 20.45 y considerando el retraso que me generó una lluvia a baldazos desde mi salida de Santiago hasta casi llegando a Rosario. El viaje se iba terminando y se sumaban casi 9500 kilómetros. Ya les escribo desde mi escritorio, bañado, con uñas limpias y cortitas. El viaje me regaló 6 kilos menos y un bigote que es una vergüenza, lo único positivo es que pareciera un homenaje al increíble Cantinflas. Mañana se cierra el relato con el abrazo de mamá , papá y la silenciosa presencia de Elbio, que no dijo nada, pero prestó atención a todos mis relatos. En la semana iré subiendo las fotos a las respectivas notas que escribí. Y seguramente realice alguna conclusión del viaje. Ahora a dormir que mañana vuelvo a trabajar.