sábado, 21 de enero de 2012

Quinta Etapa: Arequipa - Cusco

Se nos pasan los días y estamos convencidos que estamos hace como un mes paseando. De acuerdo a mi último relato, salimos pipones del bar y fuimos a una iglesia de 1648. Es verdaderamente monumental, en su piedra tallada, en sus murales imponentes, en el oro de cada marco. Entienda usted señora, pide redención a una empresa que no la brindó un segundo para con los andinos que debieron extraer ese oro. 

Luego fuimos a una iglesia colosal en la plaza de armas de Arequipa, allí un tour nos paseó entre copas de oro, capas con hilos de oro, plata rubies y tantas otras riquezas. El tour también tiene un campanario donde pudimos tener una hermosa vista del centro urbano. Salimos maravillados, tal vez, apenados por las estatuillas de marfil. 

De Arequipa, salimos a Cusco, y el GPS decidió jugarnos una mala pasada y nos mandó al Valle de Colca (donde supuestamente seguía el camino), unos 100km de desvío que incluyó pisar los 4900 metros, nieve, viento y lluvia. Mis compañeritos tuvieron mucho dolor de cabeza. Consultando a un policía, optamos por desandar ese tramo y volver a la ruta que corresponde, donde el GPS sí decidió marcarla como correcta. Nos tomó como 13 horas de viaje, agotadísimos, optamos por dormir en un peaje un par de horas y continuar viaje. Ya en la madrugada, creo que 2 de la mañana, se empieza a ver el resplandor de la Ciudad Imperial. Para ese momento las curvas y contracurvas y los encandiladores crónicos que son estos muchachos peruanos, los tenía totalmente controlados, de a ratos no se podía ver la ruta, de tanta tierra acumulada en las banquinas. Cerca de llegar a Cusco se despierta Diego y yo despierto a Rocío, los tres teníamos cara de feliz cumpleaños. Era mucho el cansancio y la recompensa de llegar a la plaza de Armas nos hizo salir a pasear bajo la lluvia, sobre el cansancio. Les mostré el lugar donde me hospedé en 2010 y también una de las vistas más linda de la ciudad. Luego, fuimos a buscar un hostel, encontramos uno muy bien decorado que se llama "Frankestein". 

En la mañana siguiente, previo a un baño delicioso, salimos a recorrer Cusco, comimos muy rico y después fuimos a realizar el famoso "City Tour" que recorre 5 puntos arqueológicos. Sale 70 soles. y si bien nos habían prometido que duraba 4 horas, nos tomó 5 horas y media. Con lo cual, nuestro entramado perfecto para tomar el tren hacia Aguas Calientes entró en crisis...

Volviendo al City Tour, un guía nos relata lo encontrado en distintos puntos, recorremos una iglesia que en sus entrañas esconde un viejo templo Inka, es que el español se encargó de destruir cada lugar religioso del andino y, en sus restos, construían el templo a algún santo importado de galicia. Pese a ello, algunas habitaciones quedaron intactas y son las que hoy se exponen. La iglesia, celosa y aún mercantilista, te cobra aparte un bono de ingreso a ese lugar. Luego recorrimos  Puka Pukará, que era un antigüo control de ingreso a un área de descaso imperial. También anduvimos por un impresionante templo y centro de conocimientos en el techo de la montaña que cubre Cusco. 

Eran 7 y media, y dos horas de viaje para llegar a Ollantaytambo... Eso es el próximo capítulo.


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miércoles, 18 de enero de 2012

Cuarta Etapa: Iquique - Arequipa

Les estoy escribiendo desde el Bar Manolo, aquí me tomé un chocolate de cacao con unos tostados mixtos. Rocío se pidió un Licuado de papaya con leche y tostadas. y Diego encaró por unas tostadas con manteca y licuado piña más café. Diego me recuerda que es "riquísimo" lo que se a comido. 

Llegamos a Arequipa ayer a las once de la noche, no encontramos restaurantes abiertos, asi que terminamos comiendo unas empanadas y sanguchitos en un kiosco, que casualmente había matado el hambre cuando llegamos con los chicos en 2010. El señor es el mismo, un revival?. Fui al hostel donde me había hospedado por entonces, pero hoy esa calle de mala muerte es un hermoso paseo peatonal y se ve que ese lugar no resistió el embate del turismo más refinado. Buscar habitación nos demandó tiempo, porque las plazas estaban llenas, finalmente llegamos a un caserón del 1800 o 1900, muy antiguo y bonito, donde nos dieron cama por 35 soles en total. Fue la primer mañana donde me pude bañar con agua caliente. Me encuentro muy conforme con el servicio. Ah, en Atacama el calefón no funcionaba, asi que fue con agua fresca. y en Iquique la ducha estaba rota, asi que me bañé con una manguera. jaja.

Volviendo a Arequipa, me encuentro con que la ciudad está más organizada que en 2010. Se nota, y me pone contento. Los peajes marcan que los automóviles están exentos de pagar, y la aduana no nos tomó 2 horas como la última vez, es que están enloquecidos con el incesante regreso de los vehículos que participaron del Dakar, con ello, los controles se flexibilizaron hasta el ridículo. No nos revisaron el auto, ni mucho menos. Hasta ahora, las rutas son buenas ni nos ha llovido. En un rato más pagaremos la cuenta y nos iremos a recorrer esta hermosa Ciudad Blanca -por el color de sus edificios, iglesias monumentales separadas por 1 o 2 cuadras. Sabemos que prontito debemos irnos, Cusco está a 9 horas de viaje.

Cuentenme si vienen bien los relatos. Llevamos una lista detallada de los gastos, costos, etc. Que estará en la última actualización del blog, al finalizar el viaje. Así mismo, las fotos las pondré a mi regreso a Buenos Aires, aquí el tiempo es muy tirano. 

Por último, anoche recibimos la noticia que nuestro amigo Javier se nos suma a la travesía, toma un vuelo directo a La Paz, donde nos encontraremos el 22 de enero. También sucede que llevamos pegadas una treintena de calcos. 

Hasta mañana!

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Tercera Etapa: Atacama - Iquique

Despertamos en Atacama, dormirmos genial pese a ser un colchon tirado en el piso. El Hostel nos ofreció desayuno y salimos hacia la costa. Tomamos el camino ligeramente más largo a fin de conocer Tocopilla, pero no nos terminó gustando. Asi que 15 minutos después, ibamos por una increíble ruta que divide la cordillera de los Andes con el Oceano Pacífico.

La llegada a Iquique se hizo a la media tarde, comimos unos sanguchitos en la peatonal (que dicho sea de paso, fueron como 45 pesos cada sanguchito de churrasco), y fuimos directo a la Zona Franca a ver si podía conseguir elementos para reparar mi auto. La vibración del volante ya era evidente, y seguía con la misma pobre cubierta que les conté. Quedé maravillado, un equipo de parlantes componentes JVC estaban 80 dólares, instalados. El juego de 4 cubiertas Continental o Michellin, 320 Dólares.  Los LED de Sony, 2500 Pesos, de 42 pulgadas. En fin, pero todas esas maravillas eran incompatibles con mi necesidad de un buje de parrilla para la rueda derecha. Busqué en la ciudad y me confirmaron que "no hay na' de Piyó acá", así que pedí cambiar la cubierta derecha por mi auxilio, y balancear la llanta. Finalmente quedó de diez. 

En ese lapso, Diego y Rocío se encargaron de buscar hostel para dormir, encontraron uno fenomenal, "La Casona" que nos alojó por 70 pesos chilenos. Salimos a dar una vuelta por Iquique, paseamos por la playa, por una costanera hermosa y fuimos a comer a un restaurancito que literalmente nos comentó que ellos cuidan al cliente local, que los turistas sólo pasan cada tanto. Comimos como reyes, para entonces, nos habíamos comprado un pack de cervezas en el kiosco, donde nos la envolvieron para no andar con alcohol a la vista. Sin importarnos mucho, las abrimos y terminamos comiendo en la esquina frente al local de comida. Cansados, con sueño, nos fuimos a dormir al Hostel.

En la mañana siguiente desayunamos riquíiiisimo, y salimos a caminar por una parte de la ciudad que aún no conocíamos. Diego estaba maravillado con los autos, y quedamos atónitos al ver que un Nissan Skyline Sedán o un Ford Puma de los 90, se vendían a 3000 pesos argentinos. 

Iquique es una ciudad playera, cara, pero amable con el turista. Las casitas de madera multicolores son una constante, como las grandes olas de su costa. Creo que siempre me va a gustar ir a Iquique, aunque el costo sea superar el Desierto de Atacama.

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